Sáb. Oct 16th, 2021

Conferencia en el Museo Elder del capitán de Navío, Luis García Rebollo.

La presencia de tropas para derrocar a los turcos en la batalla de Lepanto tuvo un gran impacto en Canarias dado que el poder naval osciló al Atlántico desde el Mediterráneo generando que Canarias se convirtiera en el epicentro de la lucha naval, coincidieron en recordar este martes en una conferencia en el Museo Elder con motivo de las Jornada Histórica que la Armada conmemora por el 450o aniversario de este episodio histórico. Inaugurada por el Comandante Almirante del Mando Naval de Canarias, José Lago Ochoa, la conferencia fue impartida por el capitán de Navío de la Armada Española, Luis García Rebollo. Valeriano Rey Martínez, director del Museo Naval y presentador del ponente, recordó aquellas palabras del Sultán Selim al conocer la derrota, que se limitó a decir: «Me han rapado las barbas, ya crecerán con más fuerza».

Y es que la batalla de Lepanto cerró el capítulo del Mediterráneo en la Historia Universal ya que a partir de entonces los asuntos del mundo se resolverán en el Atlántico. Cuando esto se produjo, España se encontraba en ambos mares a la vez. Semejante victoria pesó demasiado en la tradición naval de España pues las galeras alcanzaron una celebridad que no habría de servir en las batallas que se avecinaba contra ingleses y holandeses.

Luis García Rebollo recordó que aquel 23 de agosto de 1571 llegó Don Juan de Austria, acompañado por Don Luis de Requesens quien actuaba como consejero en temas navales, para hacerse cargo de la armada y pasó revista a las naves junto con Veniero, el comandante veneciano. Las galeras españolas se encontraban por lo general en buen estado y bien equipadas de artillería. Sin embargo, muchas de las naves venecianas tenían el casco en mal estado por tratarse de buques viejos que habían salido de la reserva, mientras que las de nueva construcción lo habían sido con muchas tolerancias a causa de las prisas, a lo que se añadía que sus dotaciones eran escasas y mal disciplinadas.

De los venecianos, recordó García Rebollo, ya escribía Requesens que fue preciso sumar 1.514 españoles que fueron a reforzar las galeras venecianas y 4.987 alemanes de las Coronelías del Conde Alberico de Lodrón y del Conde Vinciquerra de Arcos embarcados en galeras de Don César de Avalos, Andrea Doria, Juan Ambrosio Negrón y en las naos de servicio. El día 1 de Mayo de 1572 murió Pío V y aunque se temió que su sucesor Gregorio XIII no continuará con los pactos, se volvió a alistar una gran armada, pero pronto reaparecieron las disensiones. Venecia pretendía una nueva expedición que asegurara sus posesiones y recuperara las pérdidas. España pretendía que se realizará contra África, por lo que Felipe II reservó a Don Juan para esta expedición hasta el último momento. Mientras, la armada de La Liga con 126 galeras y 6 galeazas al mando de Colonna y Juan de Cardona trataba de combatir con Uluch Alí. El 7 de Agosto lo encontraron ante el cabo de Malio donde sólo hubo escaramuzas y el día 10 ocurrió lo mismo ante el cabo Matapán. Finalmente llegó Don Juan con 55 galeras y dos galeazas y el 8 de Septiembre consiguió bloquear a la armada turca dividida entre el puerto de Modon y el de Navarino. Uluch Alí permaneció al abrigo de los castillos y no se llegó a combatir. Cercano ya el invierno, Don Juan dio la orden de regresar a las bases.

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